Portada del ensayo: La forma de la Rabia
A "Anarquitectura del metal. Placas metálicas fundidas en el impacto de la revolución de Octubre." "Las esculturas de La forma de la rabia nos recuerdan la arqueología de la fotografía. Los daguerrotipos fueron los primeros artefactos de captura de imágenes, los cuales eran elaborados con metales. Imágenes por contacto lumínico incrustadas en placas esmeriladas y especulares de una nitidez desbordante. En su contra-forma histórica, las fotografías de esta obra se hacen a partir de la frotadura, índex, impacto y descarga de la energía volcánica del cuerpo social, en una Intensidad estética que se manifiesta en la La forma de la Rabia, fuerza de su expresión. Los pliegues de esta obra actúan como mónadas; condensan la intensidad de la vida frente a la muerte. Frente al opresor, el arte se expande como resistencia simbólica en perceptos visuales, hápticos y sonoros sintetizados en la forma de la rabia, forma de la belleza y forma de la libertad." Camilo Pardow Investigador y fotógrafo
B "La forma de la Rabia" “En esta ocasión, Valderas presenta un trabajo y registro de “Arqueología de las Formas”, de las transformaciones a que ciertos objetos han sucumbido en su reutilización, puntualmente en el caso de ollas, sartenes y cucharas de palos, elementos y herramientas que han sido tratados simbólicamente desde el reclamo social, acentuado desde el mes de octubre del año recién pasado, en donde el fulgor de la protesta ha tomado históricamente y desde variados frentes, el uso de dichos elementos como dispositivos sonoros y visuales que se enarbolan como elemento de lucha ciudadana. Así también las grafías y formas que han adoptado estas ollas y sartén, posterior a su uso de elemento de reclamo, activa una serie de lecturas e interpretaciones, convocando estas nuevas estéticas del objeto, a una revisión de texturas y tactos, que desplazan su condición formal y utilitaria a rangos escultóricos vivos y formados sin ni una pretensión artística de o de valor visual para el usuario, pero que bajo la lectura de Valderas, adquieren un importante y fuerte carácter de relación social, collage o pixel objetual intervenido que toma a estas figuras del comer y el alimento como bastiones de carga icónica que enaltecen el componente de radio ampliado de la cocina y su composición objetual a un rango de participación social y simbólica.” Adolfo Torres(2020). Artista y creador de La Olla Común/ http://laollacomun.cl/adolfocv.html
Portada del ensayo: Cementerio de Łódź, arqueología del olvido
(Correo de Jack Fuchs* el 1 de febrero del 2014 desde la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, en respuesta al conocer las imagenes fotograficas del cementerio Judio de Łódź ) Estimado Arturo, “El cementerio judío de Łódź, para mì, representa como fue la vida judía en Łódź antes de la Shoah. Sacando el cementerio del Łódź, queda un vacío completamente de lo que fue esta ciudad entre las dos Guerras. Es el único monumento, desgraciadamente, o evidencia, de lo que fue la vida judía en Łódź antes del ‘39. Si sacamos el cementerio, jamás se podría saber que vivían 250.000 judíos en Łódź “. Jack Fuchs* *Jack Fuchs (Pedagogo y escritor nacionalizado en argentina, sobreviviente del Ghetto de Lodz y del campo de concentración de Auschwitz)
Tapa del ensayo "Devolver la mirada".
“Si el rostro es una política, deshacer el rostro también es otra política, que provoca devenires reales, todo un devenir clandestino.”4. En las éticas y estéticas del rostro/capuchas, asoma la cabeza del cuerpo social capitalizado y violentado, que busca desmoldarse y construir un rostro rebelde, que se singulariza en la multiplicidad, que esconde el rostro del abusadx y ocupa el lugar de este para diferenciarse y recuperar su identidad inmanente. La apuesta es devolverlos a una verdadera producción, ya no del poder sino de la vida. Al cuerpo se lo cuadricula, pero algo asoma, se escapa en la potencia de la carne.(Pagotto, María Alejandra 2010) La historia del movimiento ciudadano, en sus diversas expresiones, como las estéticas del rostro del descontento y la indignación de un pueblo; que busca deshacer eso que el poder ha hecho de nosotros (Artaud), que sabe que la máxima del modelo neoliberal apostaba a la individualidad consumista, y que esta fracasaría ante el factor humano, que por naturaleza es gregario, y que necesita de la otredad para completarse. Ya no científico u económico sino Ético-´Estético, nuevas formas de existir y crear; artistas de la existencia (Guattari 1969). El movimiento por alguna razón es la expansión y acoplamiento del nosotros, de la ampliación de la singularidad en la multiplicidad. Donde la mirada penetra en el pliegue más profundo del otro, y nos devuelve lo más hondo de nosotros, la inmensidad de lo humano.
El Infarto del tiempo.jpeg
A "El infarto del tiempo" Es un trabajo de capas de luz y tiempo. Una cartografía iconográfica de rincones y espacios urbanisticos del antiguo barrio de la Chimba, que son parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Santiago. Este trabajo es un intento de rescate de la conciencia soñadora de nuestros antepasados que aún persiste en los vestigios urbanos que se conservan en el tiempo, deviniendo pasado en el silencio de las imágenes. Estas imágenes son el cruce del tiempo presente con los imaginarios del pasado que han persistido hasta hoy. Son las luces y su atmósfera quienes han sido retratadas arqueológicamente, formas que fueron recuperadas de su invisibilidad. Fósiles culturales en el silencio de la luz artificial propia de la ciudad moderna que ha dejado atrapados estos espacios suspendidos que hoy la cámara rescata y explota como un mineral fósil de texturas de polvo. La persistencia tiene una densidad y un peso que se aloja en cada partícula del alma, que podemos respirar e inhalar en todo intersticio donde la luz se sumerge y rebota en los cuerpos que se resisten en el tiempo. Las imágenes nos devuelven el ayer gastado hacia el presente que se proyecta en el futuro, arañando sus formas, sombras y las pieles rotas.